«Todo hombre es como un cheque en blanco firmado por Dios. Nosotros mismos escribimos en él, la cifra de su valor con nuestro merecimiento»
Amado Nervo
Son muchísimas las personas que hablan tanto en podcasts como en conferencias acerca de cómo se relaciona la gente con el dinero y por qué algunas personas logran una estabilidad financiera tan importante, mientras que otras viven luchando para llegar a fin de mes o mantienen una eterna relación de amor-odio con las deudas, debido a los patrones discordantes que tienen en relación a como gastan el dinero-.
Para comenzar, haré una distinción de algunos conceptos para que queden claros desde un principio como por ejemplo las definiciones de “abundancia”.
En el diccionario la palabra abundancia significa : “gran cantidad de algo” y también “ prosperidad y buena situación económica”. Se podría decir que la abundancia engloba muchas cosas. Se puede ser abundante en dinero, claro que si, pero también en amor, en paz interna, en salud!… También, podemos ser ricos en dinero y pobres en salud o viceversa. Warren Buffet tiene una fortuna de más de 100 mil millones de dólares pero ya en la cuenta regresiva para seguir disfrutándolos . Camino a los 92 años, se podría pensar que le queda mejor el adjetivo de rico en dinero que abundante en vida.
Según Deepak Chopra , abundancia es: “La experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen de manera espontanea”.
Lo cierto, es que la mayoría de los seres humanos tienen como mínimo una o dos áreas en las que no son abundantes y aunque el número no sea relevante en función de lo que quiero explicar, lo que si es importante dejar claro, es que ya sean una, dos o cinco áreas problemáticas, detrás de ellas subyacen una o varias creencias limitantes que guardan intima relación con lo que estamos experimentando.
Las creencias limitantes son un firme sentimiento respecto a algo. Cosas que creo que son verdad pero que no podría demostrar de forma objetiva. Mis creencias respecto a algo también dependerán de muchos factores – educación, familia, ambiente, etc…-
Hablando de temas financieros, la relación que tenemos con el dinero guarda directa relación con la manera en que nos “valoramos” y aquí entra en juego el tema de las emociones. Pero antes, quiero recordarte que los avances de la neurociencia nos ha dejado bastante información acerca de cómo funciona nuestro cerebro. La relación que tenemos con nuestros padres sobre todo en los primeros seis o siete años de vida nos condicionará a actuar de una manera u otra según lo que hayamos visto, escuchado y aprendido en relación al dinero y toda esa información quedará instalada en nuestra mente subconsciente para operar desde allí en esa y otras áreas de nuestra vida.
Estudios científicos aseguran de que nos relacionamos con el dinero ocupando solo un 5% de datos desde nuestra mente consciente y un 95% desde lo inconsciente. Es por esa razón que muchas personas no logran entender por qué si quieren vivir en un lugar diferente, no pueden permitirse dar el salto.
Son muchos los paradigmas en este sentido. Hay quienes trabajan para ganar dinero y lo gastan todo pero también hay quienes después de ganarlo, lo guardan o lo invierten. Hay quienes logran un retorno de la inversión multiplicando su patrimonio y hay quienes quieren a toda costa ahorrarlo pero lo terminan gastando porque les surgen imprevistos una y otra vez.
Aún me resuena un podcast que escuché hace un tiempo atrás en donde la persona entrevistada explicaba que el cerebro estaba programado para NO perder el dinero en efectivo. Un dato que las grandes empresas conocen y por eso instan a las personas a sacar una tarjeta, ya sea de crédito, debito o casa comercial. El cerebro funciona de forma totalmente diferente cuando gastas con plástico que con efectivo e incluso invitaba a hacer la prueba de llevar efectivo y no tarjetas a la hora de salir. La resistencia es mucho mayor cuando se trata de gastar el efectivo. Por supuesto que esto ya no será necesario si hemos aprendido a gestionar nuestros temas financieros.
Volviendo a la parte familiar, hemos crecido incorporando patrones de pensamiento –como comentaba antes- a través de lo que hemos visto, escuchado y aprendido. Aquella persona que ha crecido en un hogar en donde los matrimonios eran “para toda la vida” pero que por otro lado tiene la creencia de que hay que trabajar para ser independiente, tenderá a encontrar muchas más razones para dedicarse a los hijos y seguir en la línea de querer mantener su relación antes de optar por ser financieramente independiente y hacerlo dejando a un lado la idea de tener una familia establecida. También, hay mucha gente que no se permite ganar mucho más dinero del que ganaron sus padres. El férreo sistema de lealtades y pactos hacia ellos puede ser un factor determinante. En muchas ocasiones los problemas vienen de los abuelos. Recuerdo lo enfática que era mi abuela al hablar de escasez. Su mentalidad de pobreza siempre fue tan extrema que desde muy joven tuvo graves heridas en sus piernas que le impedían caminar -avanzar – hacia delante después de enviudar. Decidió que sin mi abuelo – que murió con solo 27 años- y tres hijas pequeñas – entre ellas mi madre- le costaría mucho avanzar en la vida.
Cuando terminó la pandemia y se comenzaron a abrir centros comerciales, las filas en tiendas de ropa han sido kilométricas. Existe un patrón de gasto de dinero en la mente de aquellas personas y está comprobado que la mayoría de las personas que provienen de familias con un poder adquisitivo bajo, tienden a “compensar” lo que no han disfrutado desde pequeños. Eso, por supuesto sumado a la escasa educación financiera y a las influencias externas. La sociedad de consumo tiene un gran vacío emocional y en muchos casos una pobreza mental extrema. También está el caso de las personas que ahorran en exceso y no se permiten disfrutar de nada. Existe un claro sentimiento de miedo a perder lo que se ha ganado que también proviene de un patrón de pensamiento adquirido.
Una vez escuché la historia de mi abuelo paterno. Contada por el medio-hermano de mi padre. Decía que ya fuese navidad o año nuevo, él jamás paraba de trabajar y que nunca, pero nunca, se tomó vacaciones. Su obsesión por ganar dinero era casi enfermiza, no obstante, mi padre era todo lo contrario y las oportunidades para ganar muchísimo dinero -que si que las tuvo- las desaprovechaba absolutamente!. A pesar de todo eso, siempre se las arregló para vivir su vida al límite hasta su muerte poco después de cumplir 51 años.
Están también quienes sufren estafas de forma reiterada o son víctimas de asaltos con frecuencia. Son personas que viven con una creencia limitante que también es necesario examinar y trabajar.
Si tuviésemos que resumir todo esto en una sola frase sería “estamos constantemente cumpliendo las ordenes de nuestros padres”. Ya sea de forma consciente o inconsciente tenemos de asumir la tarea de trabajar aquello que nos condena a repetir esas historias, aunque nuestro cerebro se empeñe en que sea todo lo contrario.
El dinero que hay en nuestra cuenta es siempre un reflejo de nuestro interior.
Bloqueos… ¿De donde surgen?
Los bloqueos yacen en lo profundo de nuestra mente subconsciente. A lo largo de nuestra vida hemos sido implantados con una especie de chip lleno de información limitante, situaciones límites, que nos hablan de la supervivencia… Muchas de estas cargas se terminan manifestando a través de energías densas. Una de ellas es el miedo.
El miedo es una emoción y así como muchas otras, se quedan estancadas impidiendo que la energía fluya. Se ha escrito mucho respecto a este tema. Reconociendo que no es necesario ni funcional repetir las mismas historias es necesario comenzar a dejar fluir todo ese nivel emocional contenido.
Las emociones juegan un papel fundamental en todo este proceso. Las emociones son en si energías. Cuando abrazamos a alguien y vibramos en el cariño y la intención, se crean formas internas dentro del cuerpo, algo se moviliza ya sea de forma lenta o rápida. Ya sea que experimentemos algo placentero o que no sea de nuestro agrado y nos resistamos traerlo al presente, toda esa información queda almacenada. Lo que aprendimos acerca del merecimiento, del dinero, de la riqueza, también lo traemos como programación. A lo largo de nuestra vida muchas de esas experiencias son tomadas por la subconsciencia y asumidas como una verdad. Las seguimos proyectando en la pantalla mental y se repiten a través de generaciones. Todas las emociones que manifestamos ante eventos relacionados con la prosperidad no son más que la expresión de aquello que experimentamos en algún momento.
Clanes familiares como los Agnelli o los Gucci (en noviembre se estrena en los cines The House of Gucci y sabrán de qué les hablo) se han visto enfrascados en duras batallas familiares -con asesinatos y suicidios incluidos- y ello nos podría hacer pensar que las grandes fortunas heredadas están asociadas a la avaricia y el dolor. Todas las improntas relacionadas con el dinero están conectadas a niveles emocionales desde los más sutiles hasta los más evidentes.
Pero ¿existe tal cosa como la carga ancestral en nuestro subconsciente?.
Onassis: Un apellido asociado a la tragedia.
Cuando el apuesto Alexander Onassis falleció en un hospital en 1973, producto de una hemorragia cerebral con solo 24 años, su padre, el multimillonario armador griego Aristóteles Onassis cayó en picado. Dos días antes, se había estrellado en su avioneta al intentar despegar en el aeropuerto de Atenas. Sobre los hombros de su hermana Cristina recayó toda la responsabilidad de preservar el apellido y la fortuna. Al año siguiente (1974) su madre Athina fallecía producto de una sobredosis de barbitúricos. No pudo sobreponerse a la repentina muerte de su hijo. Y en 1975 partía su padre. Entonces, comenzaría su calvario, su soledad y sus adicciones.
Con relaciones amorosas desastrosas y una muy baja autoestima, Cristina Onassis nunca logró ser feliz. Luego de 4 matrimonios tortuosos y cuando su única hija Athina aún era muy pequeña, Cristina falleció producto de una embolia pulmonar en Argentina con solo 37 años. Se cuenta en una biografía que se bebía diariamente unas 25 latas de Coca Cola y tomaba pastillas para adelgazar. Prácticamente todos los hombres de su vida la quisieron solo por su dinero. 30 años más tarde su hija también se divorciaría producto de una infidelidad por parte de su marido quien trato de quitarle parte de su fortuna. La historia se repite.
Existe lo que se llama una cultura mental del dinero y todos en alguna forma somos herederos. Nacemos heredando símbolos culturales de todo lo que representa la riqueza y el dinero en general. Aunque hay personas que heredan una cantidad exorbitante de dinero y otras absolutamente nada, el sello de pobreza no distingue entre una cosa y otra, ya que según lo que haya experimentado una persona en su vida, podría sentir de forma instintiva una suerte de rechazo a todo lo que tenga que ver con el merecimiento en todos los sentidos. Una conocida canción de un popular grupo musical de mi país en los años 80’s preguntaba por qué los ricos tienen derecho a pasarlo tan bien. Se nos quedó anclado un esquema de división que contribuyó a hacer más honda la brecha entre clases sociales. Pero no es oro todo lo que reluce.
Alexander Onassis era el hijo en quien Aristóteles confiaría su imperio después de su muerte, pero el destino dijo otra cosa.
Durante muchos siglos el dinero y la posición fueron símbolos de división y así culturalmente hemos malinterpretado la misión del dinero. Sería importante desmitificar la labor que se le ha asignado y comenzar a reconocer el problema y desterrar creencias falsas y limitantes que aún habitan en el subconsciente. Como en el caso de Cristina Onassis, su problema nunca fue tener mucho dinero sino una baja autoestima- que la quiso siempre compensar con aquello que podía pagar-. Revisando su biografía, ella siempre se sintió desplazada por su padre. Sabía que para él, su hijo muerto era el predilecto y tuvo que convivir con ello.
Mucho se ha escrito de cómo el dinero está conectado al plexo solar por tanto ligado a la figura paterna que refleja con toda su fuerza el poder masculino. Luego, viene la conservación, el merecimiento de este y que está en profunda conexión con la madre. La mujer que gesta y lleva en su vientre al hijo durante largos 9 meses. Cuando existen fugas con el dinero es porque hay esquemas que no permiten preservarlo. Mucha gente no acaba de disfrutar de la vida, pasa frio en invierno pudiendo permitirse una calefacción o pospone vacaciones por el gasto que ello implica, y de ser así, lo más probable es que hayan asuntos que resolver con la madre. La pregunta es por qué actuamos de esa forma.
El vientre materno es un lugar sagrado. Es la conexión con todo aquello que tiene que ver con la esencia dadora, con la fertilidad, lo que se gesta. Nacer es el mayor de los éxitos. La energía de la vida se expresa con toda su fuerza. Así, muchas otras energías esperan expresarse en el mundo material pero mientras no reconectemos con esa energía dadora de riqueza , el femenino, la madre, estarás siempre rechazando al éxito. Es necesario liberar las emociones que nos ligan a nuestra madre para desbloquear los flujos de energía que también vienen de la madre tierra.
Cristina Onassis tenía solo 37 años al momento de su muerte. La vida de la multimillonaria heredera griega siempre estuvo marcada por el sufrimiento.
Durante muchas décadas el hombre se ha constituido como el proveedor y la mujer es la que distribuye y gestiona esos recursos en el hogar excluyendo al padre totalmente de la administración. A los ojos de un hijo, aquello puede parecer injusto, entonces busca de forma inconsciente dispersar ese dinero, de no atraerlo. De esa forma se pone del lado de él y será la forma de rendirle su merecido tributo y de recordar su poder.
Sin duda es en el seno familiar en donde más se han creado verdades absolutas en cuanto al dinero: los estados de negación y la gestión de este con miedo o culpa. Una cuenta bancaria está cimentada en una estructura que viene de antaño siempre con la advertencia de que es un recurso peligroso. Muchas personas se relacionan con el dinero desde niveles emocionales divididos y son muchos los votos familiares inconscientes que aún no acabamos de trascender.
Para los Onassis, la muerte de Alexander producto de una hemorragia cerebral marcó el inicio de toda una tragedia griega.
Aquello del árbol genealógico es una realidad latente con una estructura de fidelidad a su núcleo que esta muy ligada al dinero y a no traicionar a quienes nos precedieron. Entonces queda muy claro que nuestra relación con el dinero es un buen reflejo de nuestra estructura emocional y de cómo se conecta esta con nuestros recursos internos. Llegados a este punto nos podemos preguntar.. ¿entonces qué hago para sanarlo? Y la respuesta es reconocer y liberar esas emociones densas, confiando más en la riqueza, siendo más co-creadores de la realidad que nos rodea. Actuar menos desde la mente y más desde nuestro centro espiritual. Realmente somos seres con derecho a ser prósperos y hasta que no dejemos a un lado las representaciones teatrales que hacemos en torno al dinero seguiremos perpetuando una realidad que está lejos de la que realmente anhelamos.
La primera es la representación de victima. Desde el punto de vista de la psicología cognitiva una victima tiene algo de victimario. Una victima no se ama ni confía en sus capacidades y de forma inconsciente se las arregla para atraer personas y situaciones que la hieran. Como no sabe valorarse busca desesperadamente la atención de otros. Extrapolando esto al dinero, la victima puede ser una persona pobre o mendiga que crea una condición mental de absoluta limitación y cae en la trampa de responsabilizar a los demás de su condición. Lo mismo sucede con las personas dependientes que sienten que los demás están obligados a mantenerles. También hay patrones limitantes en las personas envidiosas que constantemente se están comparando con los demás y anhelando lo que los otros tienen. (De eso se nutren las cuentas de lifestyle en las redes sociales). También están las personas que son compradoras impulsivas y los que caen en la ludopatía. El común denominador de estas dos últimas es que sienten la imperiosa necesidad de deshacerse del dinero queriendo obtener algo que les genere una mayor satisfacción a cambio. Claramente ahí está presente la figura del padre biológico atrofiada. Es muy difícil encontrar a un inversor de éxito que haya tenido dificultades con su padre biológico o una persona que sepa gestionar bien sus recursos que haya rechazado la energía femenina creadora de la madre.
Existen otros arquetipos que vale la pena revisar como es el caso de la persona avara, que acumula, que nunca tiene suficiente y va a por más. Convertir el dinero en una adicción también es sinónimo de vacío emocional. Lo mismo sucede con las personas derrochadoras – el otro extremo- y pasa también con los hijos que viven pensando que “todo lo merecen” pero, que en vez de proporcionarse el sustento a si mismos, exigen que sean sus padres quienes se lo den todo por obligación. También está la gente que roba y que no puede entrar a una tienda sin que aparezca la necesidad de quitar una alarma y llevarse un objeto o peor aún, asaltar a otro de forma violenta para despojarlo de sus bienes. También, hay quienes lo harán desde su posición de poder aplicando cobros abusivos a sus clientes o creando estafas piramidales o de todo tipo. Una persona que opera desde ese centro es en parte victima y también victimario, porque tiene instalada la creencia de que no puede conseguir los recursos por sus propios medios (victima) y por otro lado ve en los demás (victimario) a gente que no cree merecer lo que posee.
También merece mención aparte la gente mezquina o tacaña. Aquellas que son excesivamente cuidadosas de su dinero y siempre ponen excusa para no soltarlo. Son rasgos de personalidad que se han formado desde la infancia. Es muy común que sus padres no solo hayan retenido el dinero sino también los afectos. Las personas tacañas tuvieron carencias afectivas en su niñez, sin duda alguna.
Por otro lado están las personas extremadamente generosas. Aunque ser generoso puede ser visto como una buena cualidad desde el punto de vista social, puede ser muy disfuncional cuando prima más la intención de sentirse “buena gente” para obtener una ganancia secundaria que realmente ayudar a los demás de forma desinteresada. Buscan con ello el amor y la aceptación de parte de los demás porque no saben dárselo a si mismos.
Y por supuesto están aquellos a los que simplemente no les da la gana obtener algo provechoso en esta vida. La zona de confort suele ser bastante tentadora y hay muchos quienes no tienen nada de ambición.
Por esa razón, es siempre es importante encontrar una coherencia emocional y mantener sanos niveles de propia auto valorización. De esto depende en gran parte no solo la atracción del dinero sino también multiplicarlo y preservarlo.
Hace muchos años atrás recuerdo que leí un libro de Louise Hay en el que explicaba algo que en ese momento me pareció muy extraño. Ella decía que cuando le llegaba una factura la bendecía. Mostraba gratitud por aquel proveedor de servicios que confiaba en ella. Su seguridad la conducía siempre a personas dignas de confianza en todo orden de cosas. Ella siempre invitaba a ampliar la consciencia para poder percibir que el dinero y la abundancia podían provenir de fuentes ilimitadas. Su ejercicio más potente era imaginar un mar infinito alrededor y visualizar que ese mar eran recursos ( dinero, recursos materiales, amor, felicidad ) luego invitaba a cada uno a tomar con libertad la cantidad que quisieran de ese mar… ¿qué escoges como recipiente? –preguntaba-… ¿un dedal?, ¿una cuchara? ¿un enorme balde? o ¿ una manguera que te suministre el contenido de forma indefinida?.
Uno de sus mensajes más potente es que todos somos merecedores de la riqueza. Es algo que nos corresponde por derecho porque este es un Universo abundante. Por otro lado, no podemos sanar nuestros patrones mentales si seguimos reteniendo el dinero de otros, si no pagamos un precio justo a los demás valorando sus productos o servicios o cobrando menos de lo que realmente vale nuestro trabajo. Extrapolado a las relaciones afectivas, son muchas las personas que buscan parejas que llenen sus vacíos económicos. Si no hacemos un trabajo consciente, la vida tarde o temprano nos pondrá en una situación límite en la que a fuerzas tendremos que soltar.
Sin lugar a dudas la riqueza siempre es interna y lo que vemos en lo externo es solo una manifestación de ello. Louise Hay siempre instaba a trabajar con el espejo. Háblate a ti mismo. Imagina que quien se refleja es tu mejor amigo o amiga – que eres tú-. La mejor relación que puedes tener y de la cual nacen todas las demás es contigo mismo. Solo desde un nivel de equilibrio se pueden comenzar a gestar grandes cambios en todo orden de cosas.
Michael Jackson y su complejo sistema familiar.
Michael Jackson fue sin duda la estrella del Pop más importante en la historia de la música a nivel mundial. A lo largo de su carrera ganó muchos premios y su álbum Thriller del año 1982 ha sido el más vendido de todos los tiempos superando al Back in Black de AC/DC.
Su enorme éxito le hizo amasar una gran fortuna. Durante sus 45 años de carrera ganó unos 2.000.000.000 USD, pero Michael al momento de su muerte estaba en la bancarrota y por ello se había visto obligado a poner en venta su preciada mansión Neverland. Su estilo de vida, el millonario juicio que tuvo que enfrentar en el año 2005 y sus 10 años de inactividad musical producto de un complot por parte del siniestro productor musical -y esposo de Thalía-, Tommy Mottola lo llevaron a tener que pedir prestamos y a gastar casi todo el efectivo que tenía hasta el momento.
Cantante, compositor, productor, bailarín, filántropo, con un estilo único… Michael Jackson ha sido y será la más grande estrella del Pop de todos los tiempos.
Jackson era un comprador compulsivo. Su estilo de vida era extravagante y aparte de su música se le recordará mucho por el extremo cambio en su apariencia física a golpe de cirugías, llegando incluso a cambiar su color de piel.
Remontémonos a sus comienzos. Michael, el más pequeño de los hermanos Jacksons (hombres), comenzó su carrera junto a ellos en el popular grupo The Jackson’s Five. Su padre, Joseph Jackson era el manager del grupo. Con él tuvo una relación muy violenta y turbulenta. En los años 50’s, Joseph intentó entrar a un grupo musical siendo rechazado absolutamente. La guitarra que tenía en casa la guardó en un armario y les prohibió a sus hijos que la tocaran. Fue su madre quien la sacaba para tocarla y animar a la humilde familia de Indiana durante sus reuniones familiares. Fue así como se dieron cuenta del talento del pequeño Michael para la música y el baile, por lo que su padre no dudó en crear un grupo musical con los hermanos teniendo mucho éxito en los años 70’s.
Joseph Jackson fue un patriarca duro y violento que marcó dramáticamente la vida del Rey del Pop.
Joseph Jackson los obligaba a practicar con el cinturón en mano. Los hermanos Jackson’s aterrados tenían que aprenderse las coreografías y de fallar en algún paso eran agredidos con fuerza por su padre.
La violencia llegó hasta tal extremo que un día Joseph , le pegó con tanta furia al pequeño Michael que hasta lo tiró contra la pared. Su madre tuvo que intervenir para que parara de lo contrario lo podría hasta matar.
En los 70’s Michael Jackson cantaba junto a sus hermanos en el popular grupo The Jackson’s Five.
Al contrario de su padre, su madre Katherine era dulce y cariñosa y Michael la quería y respetaba mucho. Pero le dolía ver como su padre la engañaba de forma reiterada llegando incluso a tener una hija fuera del matrimonio.
A pesar que The Jackson’s Five ganó mucho dinero debido a la buena gestión de su padre, Michael decidió abandonar el grupo e iniciar su carrera como solista como una forma de castigarlo económicamente . Se cuenta en diferentes biografías que no lo llamaba padre sino por su nombre y que muchas veces intentó convencer a su madre que lo dejará y que fuera independiente ofreciéndole toda la ayuda económica que necesitara. Pero eran otros tiempos y la matriarca Jackson permaneció al lado de su marido hasta la muerte de este en el año 2018.
Cuando en una entrevista le preguntaron a Joseph si se arrepentía de haber pegado a sus hijos, este contesto que no, que era necesario para mantenerlos en el buen camino y alejados de poder pisar algún día una prisión.
Quizás la falta de aceptación y cariño por parte de su padre fue lo que llevó a Michael a vivir su vida como la vivió. Se dice que le costaba mirar a la gente a los ojos , por lo que siempre usaba gafas de sol o cubría parte de su cara. Pero Michael tenía problemas para aceptarse con su rostro. Ninguno de sus hermanos hombres se sometió a cirugías. En sus entrevistas se llevaba las manos al rostro y se echaba a llorar cada vez que le preguntaban por los episodios vividos con su padre. ¿Por qué me haces esto?, – le contestó en una ocasión a un periodista entre sollozos.
Michael Jackson era severamente golpeado por su padre si las coreografías no eran perfectas en su época con los Jackson’s Five.
Algo que no me deja de impresionar es su mítico concierto en el estadio Wembley de Londres en julio del año 1988. Se me eriza la piel al ver lo que hace al final de la canción Human Nature. Logra mover su cuerpo como lo haría en gravedad cero. Solo a él se le ocurrió hacer así.
Después que leas el artículo, no dejes de ver la presentación en el Wembley Stadium de la que te hablo aquí:
Muchas de las biografías de autores serios hablan de él como un niño destruido en un cuerpo de adulto. Con muchos problemas para llevar su carrera , su vida económica, acusado de pederastia a pesar de que nunca se le pudo encontrar ninguna prueba en su rancho Neverland. Su verdadero deterioro físico y económico llegó cuando los policías, fiscales y el FBI le hicieron un exhaustivo registro, pero no de sus bolsillos ni sus cajones de ropa, sino con fotografías en todas sus partes intimas, lo que supuso para él la más cruel de las humillaciones.
Después de ello, Jackson comenzó a exteriorizar todos los signos de ese deterioro emocional. En el año 2009 cuando falleció, Michael tenía solo 50 años. Era un hombre joven, pero su autopsia reveló el cuerpo de un anciano. Literal. Estaba demasiado castigado, lleno de cicatrices. Y cómo no iba a estarlo. Además, después de sus exhaustivos ensayos se sometía a una hidratación salina por vía intravenosa y oxígeno.
Con 1,75 de altura y 51 kg de peso, Jackson al momento de morir usaba hasta una sonda para poder orinar. Artritis, artrosis, lupus y vitíligo a parte de problemas pulmonares fueron algunas de sus dolencias.
A pesar de sus deudas usó buena parte de su dinero para armar en su rancho verdaderas habitaciones de hospital para acoger a niños con enfermedades terminales costeando todos sus tratamientos.
Hoy en día por derecho de royalties Michael Jackson estando muerto factura unos 360.000 dólares diarios!!!… y desde el día de su muerte hasta la fecha , el trust Michael Jackson Estate ha recibido más de lo que el Rey del Pop ganó en toda su carrera cuando estaba vivo. Su madre y sus hijos son sus únicos herederos.
¿A qué mandatos habrá sido fiel Michael Jackson?. ¿Cuales habrán sido las creencias que se instalaron en su seno familiar? . ¿Qué habrá usado a modo de supervivencia?. ¿De qué forma habrá impactado en su vida la figura paterna y materna para terminar muriendo en la bancarrota? .
Al momento de su muerte Michael, adeudaba unos 500 millones de dólares. Pero nada comparado con la deuda afectiva.
Esa que su padre nunca le supo pagar.